8. La salud pública

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8. La salud pública
VIDA EN SALUD

 
 
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Declaracióndeintenciones

Tengo que hablar de lo que es la salud pública y de como nos afecta a cada uno de nosotros.

Cada vez más personas y más jóvenes son diagnosticadas de enfermedades tan destructivas como el cáncer o el ELA. He de hablar de esto y decir lo que sé y pienso.

Una chica muy joven, como mucho 30 años, de la comunidad WordPress ha sido diagnosticada de cáncer. Yo no la conozco directamente pero he sabido de esta situación a raíz de una movilización que ha habido en dicha comunidad. Las personas que nos dedicamos a hacer páginas web solemos ser autónomos y cuando no estamos trabajando, no tenemos ingresos. Así que todos los “hacedores de páginas web” que utilizan WordPress como gestor de contenidos, y que formamos una comunidad, han difundido la noticia con la intención de organizar una colecta para que ella cuente con el soporte económico necesario para centrarse en recuperarse de la condición de mala salud que tiene su cuerpo.

Esto es loable y dice mucho de la calidad humana de las personas que forman parte de esta comunidad y me enorgullezco sinceramente de formar parte de ella.

Y este episodio lo dedico a Carla y a otras muchas personas que, estando en la flor de la vida, ven sus objetivos boicoteados por un diagnóstico tan aplastante. Porque a mi, el hecho de que alguien tan joven padezca una enfermedad tan destructiva, me sugiere algunas cosas que no quiero callar.

Ya sabes que llevo muchos años interesada en la salud y que me he informado y capacitado en diferentes campos relacionados con ésta, así que tengo formada una sólida opinión en cuanto a salud se refiere. Hoy quiero ser tajante. Quiero comunicar esta visión de forma clara y concisa. Espero conseguirlo.

Le escribí a Carla en un tweet: “cuídate hermosa”.

Y quiero dejar claro en este episodio de mi podcast a qué me refiero con esto.

La enfermedad

Por el año 1981 yo estaba estudiando en una academia de terapias naturales. Estaba haciendo la carrera de medicina, pero de medicina natural. Esta medicina que tiene cientos de miles de años de existencia, pero que se considera pseudociencia porque la industria de la salud, que desde hace 200 años decide los contenidos que han de haber en los estudios universitarios sobre salud, ha decidido que a esta ciencia, enfocada en la preservación de la salud, emulando, apoyando y estimulando los mecanismos de la naturaleza, está falta rigor.

Para mi, la industria médica causante de la barbárie en que se está convirtiendo la medicina, es uno de los mayores males de la sociedad y de la salud pública. La forma de medicina que promueve y impone ha surgido de sus investigaciones para crear, fabricar y vender productos sanitarios. Esta forma de medicina no tiene más de 200 años, contra esos cientos de miles que tiene la observación del cuerpo humano y los protocolos desarrollados por la medicina natural. El único objetivo de la medicina “oficial egemónica” es ser soporte de la venta en el mercado de los productos producidos por sus macabras investigaciones.

Más adelante, cuando empiece a hablar de la historia de la medicina, entenderás porque las califico de macabras.

Quería aclarar esto. Porque esta es la medicina que controla la salud pública y este estrato de la salud es el que nos incluye a todos y por tanto nos afecta a cada uno más o menos de la misma forma.

Mecanismos y herramientas de la salud pública son: los hospitales, los centros de atención primaria, los medicamentos financiados con dinero público, la aparatología y protocolos establecidos para su uso … Pero también lo es la precariedad laboral y de vivienda, la contaminación ambiental aceptada como algo inevitable que conlleva el progreso (que todos necesitamos), el aislamiento emocional,… Pero sobre todo, la salud pública está influenciada por la educación obligatoria y sus programas de manipulación y los medios de comunicación masiva junto con el paradigma cultural e ideológico que promueven como única alternativa válida de vida.

Se nos hace creer, por ejemplo, que beber alcohol moderadamente no hace ningún daño, “unas cervecitas con los amigos es lo menos que necesitas para tener una vida social plena”, se nos hace creer que multitud de alimentos anti-fisiológicos son imprescindibles para el mantenimiento de la vida, se nos hace creer que tener una actividad física vinculada al gimnasio es algo saludable, se nos hace creer que podemos vivir en ciudades completamente de alienados de la naturaleza sin llegar a tener consecuencias…

Vivimos en una sociedad que promueve unos valores que permiten que una persona pueda llegar a convertirse en alcohólica sin ni siquiera darse cuenta. Que promueve que podamos estar destruyendo nuestra vida sin ni siquiera percibirlo. Hay multitud de formas de adicción y destrucción transcurriendo escondidas bajo nuestros actos cotidianos.

Cáncer y otras enfermedades que dan yuyu

Resulta que hasta hace pocos años, la mayoría de las veces que me llegaba la noticia de un diagnóstico de cáncer, se trataba de una persona con una cierta edad, que pasaba los 50. Una persona que había tenido suficiente tiempo para elaborarse unos objetivos, cumplirlos y vivir en base a sus preferencias, que había tenido tiempo de adquirir y mantener hábitos dañinos para su salud.

Desde un tiempo reciente a esta parte, las noticias que me llegan sobre diagnósticos de cáncer son sobre personas muy jóvenes, como Carla, de unos 30 años. Los jóvenes a penas han tenido tiempo de identificar sus objetivos vitales, a lo sumo empiezan a entreverlos. Tampoco han tenido tiempo de adquirir y mantener unos hábitos nocivos para su salud. Esto indica que han crecido con ellos.

Esto es una injusticia muy grande. Nadie merece que justo cuando empieza a poder mirar hacia el horizonte para crear un proyecto sobre el que montar su vida, le dijeran, y con fundamento, que tiene un alto riesgo de perderla.

No quiero aceptarlo y no quiero callarme, por más que me llamen conspiranóica o lo que quieran. No voy a aceptar como saludable todo lo que la perversa formación en medicina transmite como saludable, sobre todo porque mi experiencia personal es muy otra, y voy a transmitir lo que sé y he descubierto en el transcurso del tiempo, porque creo que es necesario que lo todos sepamos.

Quisiera que mis palabras ayudaran a superar la indolencia y la inercia. Que estimularan a todos a cuestionarse las respuestas que se dan de forma generalizada, que nos inspiraran a movernos de la silla y buscar soluciones más allá de lo primero que te llega, que suele no ser lo más apropiado para ti, por lo generalizado que es. Tu eres única, eres especial y mereces un trato exclusivo.

Las enfermedades “de moda”

El cáncer es una de ellas, pero también tenemos otras tan terribles como el ELA, por ejemplo. Hubo un tiempo en que fue el SIDA, que terminó con la vida de muchas personas mal informadas.

¡Enfermedades que sufren personas de entre 20 y 30 años!

Y no se trata de un resfriado ni de unas anginas, no. Son enfermedades que afectan seriamente la continuidad de la vida.

Pero ¿qué está pasando?

Hay algo que nos afecta a todos que está profundamente mal y yo intuyo que esto es la salud pública.

Las creencias sobre lo que es saludable, bueno y necesario para nuestra vida, las necesidades no cubiertas que arrastramos, los hábitos que construimos y nos construyen, los propios diagnósticos, los métodos de tratamiento de las enfermedades e incluso la misma forma de entender la enfermedad. Todo son tergiversaciones de lo que debería ser la salud, que por ser generalizadas se convierten en instrumentos condicionantes de la salud pública.

Enfermedades que aterrorizan

El diagnóstico y el tratamiento

Hace poco, muy poco, un compañero programador me explicó que estaba teniendo problemas laborales, que a su esposa le habían diagnosticado un cáncer y que esto estaba trastocando su vida de tal forma que no le permitía tener continuidad en los trabajos. Otra chica de sobre la treintena, madre de dos niñas menores de 3 años.

Él me explicó que la habían puesto en tratamiento (quimioterapia y radioterapia, es lo que implementa la medicina impuesta por la industria para vender los carísimos aparatos y medicamentos que fabrican) y que iba a empezar una segunda tanda porque con la primera no se había resuelto.

Yo lo sé. El cáncer tiene unas características muy destructivas, pero estos tratamientos, lo son aún más. Y después de pensarlo largamente le dije lo que nadie quería pronunciar, pero que era evidente e inevitable: Juan, tu mujer va a morir. No sé cuánto tiempo falta para eso, ojalá que sea mucho, pero tarde o temprano morirá.

Nadie quiere oír esto, por esto nadie lo dice. Yo elegí decírselo porque pienso que lo merece. Que lo merecían los dos. Que merecían tener claridad sobre el futuro que tenían enfrente. Que merecían poder hablar de aquello que era importante hablar, decirse aquello que querían decirse antes de despedirse para siempre, porque es muy largo un para siempre. Por seta forma de amor y de compasión, elegí decírselo a mi amigo.

Y desde aquí te digo, porque sé que tal vez me escuchas, que no fue el cáncer lo que mató a la madre de tus hijas, si no los tratamientos. Su cuerpo no pudo con tanto veneno, ni con tanta radiación que quemó sus células. Se quedó sin los pocos recursos que naturalmente tenía para recuperarse de aquello que le estaba pasando. Intervinieron sobre su naturaleza de forma tan brutal, que terminaron con cualquier resquicio de capacidad de regeneración que pudiera haber en su cuerpo.

Y no te lo quise decir antes por no incidir en tu dolor, pero te lo digo ahora, porque Carla y cualquier otra persona que me escuche merece saberlo. Merece saber que los protocolos médicos pueden llegar a postergar el avance de una enfermedad grave, pero en su mayoría empeoran al cuerpo que la padece, haciendo que la muerte temprana sea algo inevitable.

La vida y la muerte

Cuidate del diagnóstico

La misma forma de entender la enfermedad forma parte de ella, de sus causas y consecuencias.

Los antiguos: egipcios, griegos, médicos de la china milenaria, los antiguos Richis, a los que se les atribuye el conocimiento en que se basa le medicina Ayurveda, los médicos higienistas del romanticismo alemán y la medicina natural observan que la enfermedad es una respuesta del organismo en un intento de regularse debido al desequilibrio producido por una condición adversa.

La perversa medicina oficial de nuestra época ve (y nos transmite la visión) de la enfermedad como un enemigo al que batir. Para esto genera multitud de armas de destrucción contra ese supuesto enemigo, armas que tienen precio y que forman parte de uno de los comercios más lucrativos de los últimos siglos.

El problema es que esta visión de la enfermedad no solo es errónea y una burda mentira de vendedor deshonesto, si no que es la causa del empeoramiento, a la corta o a la larga, de todas las condiciones de salud que son abordadas desde este paradigma.

En el intento de “destruir” o “acabar” con “la enfermedad”, la medicina oficialmente impuesta en nuestra sociedad, destruye y acaba con el vehículo de la propia vida. Porque no se puede separar la respuesta del cuerpo del cuerpo mismo.

Cómo enfrentarte a un problema de salud

La única forma racional, lógica y efectiva que puede haber de enfrentar una condición adversa de salud es indagar en las causas de ésta, con el fin de comprender cómo se han dado, a la vez que apoyas los mecanismos fisiológicos para que el propio cuerpo pueda restablecer y regenerar los daños causados.

Tuve un profesor (que había hecho la carrera de medicina, osea era médico oficial – lo digo por los “oficialistas”) que siempre nos decía:

Cuanto más grave es la enfermedad, más sutil ha de ser el remedio. Santiago Rojas Posada, Médico

Esto, a parte de ser una gran verdad, es algo que no cumplen los protocolos de la medicina oficial.

Es una verdad porque cuanto más agresiva o destructiva es la enfermedad y más grave es el deterioro, más suavidad necesita el cuerpo, porque sus mecanismos de regeneración están debilitados y requieren de una estrategia sutil y muy bien pensada para que la fuerza de la vida pueda ir ganando presencia por encima del proceso de degeneración que ya se ha iniciado.

Fíjate lo que sucede en el bosque: los árboles dejan caer las hojas de las que pueden prescindir en una época del año y otros microorganismos mantienen su vida con esta materia, que devuelven al bosque para que alimente las raíces de la vegetación que lo compone. Algo así es para nuestro cuerpo también.

Todo nuestro sistema orgánico existe y funciona para el mantenimiento de la vida, es su servicio a nuestro ser. Pero, como en el ejemplo del bosque y equiparando un cuerpo a un árbol, el organismo está al servicio de un equilibrio que va más allá de una única vida: está al servicio de LA VIDA que mantiene todo el bosque.

Dentro de estas funciones que podríamos llamar globales, tenemos algo así como una capacidad sensorial que valida el estado de gravedad de la situación y define la estrategia a seguir en consecuencia.

Cuando la situación es muy complicada y el organismo detecta que los recursos necesarios para mantener la vida son mayores que el resultado que se obtiene, todo en nuestro cuerpo entra en un proceso que podríamos llamar “autodestructivo” con el fin de devolver la materia que lo compone al ciclo de reciclaje del planeta y la fuerza de la vida a lo que podríamos llamar “Fuente de la Vida” desde donde puede alimentar e impulsar vidas mucho más eficientes.

La vida no tiene apego físico y puede establecerse en cualquier organismo. Diana Valeria, Podcaster

El cáncer o cualquier otra enfermedad que nos enfoca al fin de la vida, bien puede ser uno de los últimos intentos por el mantenimiento de la vida, o uno de los primeros eslabones hacia su destrucción también.

Este es el motivo, por el cual es necesario evitar toda acción agresiva que pueda acrecentar la falta de recursos o capacidad de respuesta de nuestro cuerpo. Envenenarlo con químicos inorgánicos, abrasarlo con radiaciones, o amputar esos tumores que genera puede no ser lo más apropiado en realidad.

Y desde aquí quiero hacer llegar a Carla y a todas aquellas personas que puedan estar en una situación como la suya, que se cuiden mucho, que se cuiden de verdad.

Que se protejan de los tratamientos de la medicina egemónica, que indaguen, que busquen y encuentren información, que hay mucha y de calidad. Que se capaciten, que se escuchen por dentro, que aprendan a interpretar las señales de su cuerpo. Que detecten cuáles de sus hábitos pueden haber generado la condición que viven y que los trabajen para transformarlos. Y, sobre todo, que encuentren las herramientas que les son útiles para compensar aquellos excesos responsables de los deterioros es su cuerpo. Herramientas que han de ser siempre pro-vida, nunca contra ella, por más que nos digan que en nosotros hay “vida enemiga” esto no existe, todo en la naturaleza (en nuestra naturaleza) ES a favor de la vida.

No puedo decirte qué tienes que hacer, ni cómo ni cuando, pero si quieres ir siguiendo el programa Podcast VIDA EN SALUD, yo y algunos colaboradores iremos dando pautas sobre prevención, tratamiento y preservación de la salud de forma no invasiva y respetuosa con tu propia naturaleza. El propósito de VIDA EN SALUD es precisamente este, aportar información relevante sobre salud. Y puedes pedir, preguntar y sugerir aquello que necesites.

Porque solo tú puedes escoger, nadie mejor que tú sabe qué es bueno o malo para ti. Solo necesitas la información adecuada, tu salud es tu mayor responsabilidad personal. Tú eres la única persona que puede sanarte, igual que tú eres la única que puede enfermarte. Por eso, hazte consciente, escoge y actúa.

Y bueno, esto es lo que quería decir hoy. Espero que este discursito pueda ser útil, que sirva para que nos cuestionemos un poco más la realidad que nos rodea y afecta, espero que colabore a mejorar tu calidad de vida y la de quienes conviven contigo.

Despedida

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Muchas gracias por escucharme. Gracias por acompañarme en este viaje en que nos proponemos mejorar un poquito el mundo en que vivimos, aportando herramientas que pueden mejorar la calidad de vida a las personas que componemos esta amada humanidad.

Gracias también a Kitflus por cederme las fantásticas melodías que animan la cabecera y el final de cada programa. Son creación suya y me parecen geniales.

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