La medicina es algo que relacionamos conscientemente  con la salud, es una práctica que ha conformado el modelo de salud con el que vivimos y desde éste está condicionando la forma de vida humana.

Introducción

Ésta es la primera publicación de una serie en la que quiero transmitir los orígenes y la trayectoria del modelo de salud que se está extendiendo en todo el mundo y que está condicionando, no solo la forma de vida de las sociedades actuales, si no que llega a intervenir en nuestra toma de decisiones en cuanto a la vida y a la muerte se refiere.

Motivación

Por lo que he podido experimentar, el tema de la salud levanta mucha polémica. suele pasar que, cuando alguien alza una espada para poner en duda el modelo de salud imperante, se abren ampollas profundas. Entonces, incluso personas que no tienen intereses directos en el negocio de la salud, salen en aférrima defensa del sistema creado para tal negocio

Primeros experimentos que dieron lugar al uso de los rayos X
Image from page 981 of “A system of instruction in X-ray methods and medical uses of light, hot-air, vibration and high-frequency currents : a pictorial system of teaching by clinical instruction plates with explanatory text, imagen encontrada en Internet Archive Book Images

Pero lo que me impulsa a escribir y publicar esta serie, es el convencimiento de que sobre este asunto, reina una generalizada ignorancia. Seguramente esto es debido al acuerdo implícito de los sistemas que deciden el devenir de la sociedad, desde el nacimiento hasta la muerte del individuo, de dosificar y manipular la información que llega al común de nosotros. Así que, me dejo llevar por el impulso originado en el amor por la verdad y por el conocimiento y te comparto el resultado de la investigación de toda una vida sobre la historia de la medicina, medicina como responsable de la consolidación de este modelo de salud que ahora es nuestro credo.

Y digo de toda una vida refiriéndome a: haber empezado a los 20 años con estudios de medicina natural y estar en ello hasta los 56 que tengo ahora. Así que, por favor, calcula el tiempo que tu has dedicado a investigar y profundizar sobre el tema, antes de poner en cuestión lo que te transmito y tildarme de estúpida por no corroborar tu creencia.

Aclaración

Antes de entrar en materia, quisiera poner en común el concepto de medicina que voy a tratar en este post: Hablaré (…o mejor dicho escribiré) sobre algo que en un principio debió ser un arte, derivado de la observación, el estudio y la experimentación. De ahí surgieron métodos y a la aplicación de estos métodos lo llamaron ciencia, entre las cuales la médica.

Aclarado esto, empecemos ¡Que hay mucha información que compartir!

Lectura aproximada de este escrito: 20 minutos

La prehistoria

Ya solo la palabra: prehistoria, se viene a referir a algo anterior a la historia, que ni siquiera forma parte de ella.

Cuevas que forman parte del origen de la tierra
Prehistoric. One of the many magnificent caves in Bulgaria, imagen de dobromir.dimitrov

Esta forma de denominar al período más largo de la vida de la especie humana denota, ya de por sí, el deseo de excluirla del reconocimiento, y seguramente, también de la memoria. Se describe la prehistoria como un período infértil, en que el humano era degenerado y estúpido. Una época en que sobrevivir era un verdadero suplicio y los humanos estábamos sometidos a la voluntad de todo lo que nos rodeaba, porque éramos débiles y dependientes, como ahora somos. Cualquier carnívoro podía terminar con nuestra vida y no teníamos tecnología ni conocimientos válidos, de lo que se denota que carecíamos de capacidad suficiente para evolucionar social y tecnológicamente ¿Te suena, verdad?

Pues quiero remarcar que, a pesar de que se le suele pasar por encima, de forma superficial y como si no fuera nada, la prehistoria es la etapa más larga que ha vivido la humanidad: se trata de un período que tiene millones de años de duración.

La verdad es que hasta hoy, los arqueólogos, antropólogos y otros investigadores, no han encontrado ningún tipo de vestigio que indique la existencia de enfermedad ni de medicina en este tiempo de vida humana. A lo sumo podemos imaginar que la actividad “médica” se podía centrar en la reparación de alguna fractura, lesión, golpe o herida, producidas por algún accidente. de hecho, los únicos indicios de motivo de muerte en los primeros homínidos son accidentes (la caída de un árbol que fue la causa de la muerte de Lucy por ejemplo, según su descubridor Donald Johanson).

Y como ya hemos aclarado qué no sucedió en la prehistoria, vamos a repasar qué es lo que si debió pasar.

Homo erectus, Sterkfontein Caves exhibition, imagen de flowcomm

Qué estúpidos los primeros homínidos

Se nos suele presentar una imagen del ser humano que vivía en la prehistoria como la de un ser poco evolucionado, que dependía de la caza para vivir, un ser altamente asilvestrado, machista (lo que implica debilidad femenina) y embrutecido.

Robert Ardrey en 1961 describió en sus novelas una prehistoria sangrienta y machista. Desmond Morris y Lionel Tiger hicieron lo mismo con versiones algo más suaves. Freud y Konrad Lorenz aportaron su grano de arena escribiendo sobre la depravación innata de nuestra especie, contribuyendo todos ellos al establecimiento de la idea que tenemos de nosotros mismos y al afianzamiento de la forma en que está estructurada nuestra sociedad actualmente.

… O puede que no tanto

La visión desde la ciencia actual de cómo fue nuestro pasado no coincide con esta imagen: las investigaciones de académicos como Richard Lee y Marshall Sahlins han conseguido que la ortodoxia antropológica vire completamente. Gracias a ellos podemos saber que la vida antes de la civilización se basaba principalmente en el ocio, la intimidad con la naturaleza, el disfrute de los sentidos, la igualdad sexual y la salud. Los indicios nos están indicando que así fue nuestra forma de vida ¡durante millones de años! y que nuestra naturaleza como humanos está ligada a esa forma de vida. A pesar de que hay quienes defienden el modelo histórico dominante y tienden a definir esa vida, condescendientemente, como lo mejor a lo que una especie en evolución pudo llegar durante ese primer estadio. La versión oficial de lo que fue nuestra prehistoria reconoce que hubo un largo período de existencia pacífica en un aparente estado de gracia, pero asegura que esto fue así porque el ser humano carecía de la suficiente capacidad mental para salir de esta simplicidad. Que si hubiera tenido la capacidad, habría evolucionado hacia logros sociales y tecnológicos más complejos, tal y como hemos hecho posteriormente. A esto responde la división entre el “Homo Erectus” y el “Homo Sapiens”, al “Homo” tonto y el “Homo” listo.

Capaciadd craneal del Homo Erectus
Homo erectus cranial endocast
Taken at the David H. Koch Hall of Human Origins at the Smithsonian Natural History Museum, imagen de Ryan Somma

Las recientes investigaciones (ocultadas a la mayoría por los medios de difusión, adoctrinamiento y educación), demuestran que durante un muy largo período de tiempo la humanidad vivió en un estado en que no se conocía la alineación, ni la dominación, ni el hambre, ni la enfermedad. Gracias a las investigaciones de arqueólogos como John Fowlett, Thomas Wynn y otros, sabemos que nuestros antepasados poseían al menos tanta inteligencia como nosotros.

Afortunadamente investigaciones más recientes están generando otra visión global de lo que fue la vida en el Paleolítico: compartir los alimentos se considera desde hace tiempo un rasgo característico de la primera sociedad humana.

Sherwood Washburn y Irven De Vore, (1961). Jane Goodall (1971) y Richard Leakey (1978), entre otros, han concluido que la cooperación fue el elemento clave que posibilitó el importante desarrollo de las especies Homo. Y no es porque si que ésta línea de investigación, desarrollada desde los primeros años de la década de los sesenta, ha ido sumando científicos que la apoyan.

Philip Rightmire o el genetista Alfred Day Hershey han puesto también en tela de juicio la versión oficial Darwinista. Por otro lado Brian Fagan (1989) deduce que “es muy difícil trazar una frontera taxonómica clara entre el Homo Erectus y el Homo Sapiens arcaico por un lado, y entre el Homo Sapiens arcaico y el anatómicamente moderno por otro”. Jelinek (1978) declara abiertamente que “no hay ninguna razón de peso, anatómica o cultural para separar en dos especies al Erectus y al Sapiens”, y concluye (1980) que los individuos desde el Paleolítico Medio en adelante “se podrían considerar Homo Sapiens”, postura que comparte también Hublin.

Reproducción del aspecto del Homo Erectus
Kolano – homo erectus, imagen de Michał Damski

Osea que, como ya he dicho en párrafos anteriores, algunos (no solo uno) de los científicos de diversas ramas que estudian la morfología y características humanas en su evolución, han observado que el hombre “primitivo” tenía prácticamente la misma capacidad que el homínido actual, yo diría que incluso más capacidad, ya que la evidencia nos muestra una sociedad más sencilla, pero con muchos menos conflictos que la nuestra.

John Gowlett (1986), explica que aún hay unos pocos arqueólogos que consideran mucho más primitivo a cualquier antecesor del Homo Sapiens, de tan sólo 30.000 años de edad, que al hombre moderno. Pero si atendemos a la documentación que demuestra que incluso los primeros humanos contaban con una anatomía cerebral fundamentalmente “moderna”, esta minoría de científicos se han de enfrentar a los trabajos que describen la existencia de una inteligencia completamente “humana” inherente al género homínido, casi desde el nacimiento de las especies Homo. Y tristemente, la manera en que se ha dado esta “enfrentación” hasta ahora, ha sido la de ofuscar la información que contradice sus versiones.

La alimentación

También está la ámpliamente difundida idea de que en sus orígenes, nuestra especie fue cazadora/recolectora atribuyendo la conducta cazadora al hombre y recolectora a la mujer, lo que implica además el presupuesto de que las sociedades de entonces se estructuraban mediante la división del trabajo por sexos. Pero está reconocido y aceptado entre una gran parte de la comunidad científica que la recolección de vegetales fue la fuente principal de alimentos (Johansen y Shreeve 1989), que se consideraba la caza de una importancia secundaria y que era una tarea que se realizaba de forma comunitaria, sin establecimiento de roles por géneros.Representación del homínido paleolítico

Así que, debido a las investigaciones que se están llevando a cabo aproximadamente desde los años 60, se ha podido deducir que el proceso de adaptación que originó a la especie humana se basaba en la recolección. El arqueólogo Binford probó en 1984 que no existe indicativo alguno del uso de productos animales (signos de prácticas de carnicería, por ejemplo) hasta la aparición, relativamente reciente, de los humanos anatómicamente modernos. Ante este dato, se nos pasa por la cabeza la pregunta: ¿cuándo apareció la caza entre los homínidos?.

¿Cazadores o…?

Es ampliamente difundido que los primeros hombres se alimentaban principalmente de lo que cazaban. Pero los estudios realizados con microscopio electrónico de dientes fósiles encontrados en Sudáfrica por Alan Walker en 1984, demuestran una dieta principalmente frugívora. Y además, un examen de las herramientas de piedra del yacimiento de Koobi Fora en Kenia (Keeley y Toth en 1981), que tienen un millón y medio de años de antigüedad, muestra que fueron utilizadas con materias vegetales.

El pequeño porcentaje de carne en la dieta de principios del Paleolítico procedía probablemente del carroñeo más que de la caza (Ehrenbreg 1989). La dieta “natural” de nuestra especie en sus orígenes fue basada en frutas y verduras ricas en fibra, con diferencia de la dieta del “hombre moderno”: alta en grasa y proteínas animales, con sus consecuentes desórdenes crónicos, según afirmó Mendeloff en su trabajo de 1977. Nuestros ancestros del paleolítico empleaban el “conocimiento que tenían del entorno y su mapa cognitivo” (Zihlman 1981) al servicio de una subsistencia centrada en la recolección de plantas. Aunque hay pruebas arqueológicas que revelan una posterior aparición paulatina de la caza (Hodder 1991), tenemos evidencias que desmienten la suposición inicial de una caza intensiva en la prehistoria.

Pinturas rupestres
Cavalli nella Grotta di Tito Bustillo de Galileo gallery

Por ejemplo, se ha descubierto que las colecciones de huesos encontrados y que anteriormente se habían considerado una prueba de grandes matanzas de mamíferos, son más bien una consecuencia de movimientos causados por inundaciones o simplemente escondites utilizados por otros animales. La obra ¿Había cazadores de elefantes en Torralba? (1989) de Lewis Binford, donde se pone en duda que hubiera caza de importancia hasta hace menos de doscientos mil años, es un buen ejemplo de este estudio más profundo. Adrienne Zihlman ha concluido que “la caza apareció relativamente tarde en la evolución”, que “puede que no se extienda más allá de los últimos cien mil años”. Y hay también no pocos autores (por ejemplo Strauss 1986, Trinkhaus 1986) que no encuentran pruebas de que hubiera caza de grandes mamíferos, que se pudiera considerar representativa, hasta el último Paleolítico Superior, casualmente justo antes de la aparición de la agricultura.

Y bueno hay científicos, como Trinkhaus, que barajan la posibilidad de períodos en que los homínidos se alimentaran básicamente de carne: los momentos históricos en que el clima y los cataclismos naturales hacían muy difícil la subsistencia y aseguran que seguramente, incluso se llegaron a alimentar de cadáveres humanos.

Y bueno: pues de todo lo que he compartido sobre lo que antropólogos, biólogos, genetistas y arqueólogos han encontrado, estudiado, investigado y deducido sobre la prehistoria de la humanidad, podemos sacar algunas conclusiones.

Resumen

  1. Parece como si la primera parte de la historia de la humanidad, la llamada Prehistoria, se quisiera esconder del conocimiento público. La información que se difunde sobre la naturaleza humana en ese período es deformada y denigrante para la auto-valoración de nuestra especie. Se presenta a nuestros antepasados como un grupo de infra-humanos estúpidos, embrutecidos y sangrientos, rodeados de peligros y faltos del confort y la seguridad más básicos. Tanto es así que viendo las versiones oficiales sobre los acontecimientos de la prehistoria, resulta extraño que hayamos sobrevivido hasta llegar al momento actual.
  2. Las investigaciones más recientes de genetistas y biólogos, en base a los restos fósiles encontrados por paleontólogos y al seguimiento realizado por antropólogos de las culturas antiguas, revelan una realidad muy distinta. Se sabe que el Homo Erectus (prehistórico) no se diferenciaba tanto del Homo Sapiens (nosotros), que su capacidad intelectual, cognitiva y creativa no estaba por debajo de la nuestra. De estos hallazgos se ha podido deducir que que si el ser humano no evolucionó hacia una tecnología y sociedad más complejas, es por que no tuvo interés en hacerlo, seguramente, más que a una falta de capacidad, fue debido a una falta de necesidad.
  3. En las sociedades reinaba un ambiente paradisíaco y eran igualitarias, no se hacía distinción entre hombres y mujeres, no se han evidenciado signos de estructuras jerárquicas y sí de actividades cooperativas.
  4. La dieta de nuestros antecesores no estuvo basada en la carne, si no en los vegetales. La humanidad sobrevivió y evolucionó durante millones de años alimentándose casi exclusivamente de frutas y verduras, alimentos que son dados por la tierra de forma natural, sin necesidad de cultivos que requieran, hasta la esclavización, del tiempo y la dedicación de los humanos.
  5. No se han encontrado evidencias de que hubiera médicos, ni escuelas de medicina, ni sistema de salud. Ni siquiera se han encontrado evidencias de enfermedad alguna en ese período.
La forma de vida de nuestros antecesores no fue la que nos han contado
Descubren cómo fueron exterminados los constructores de Stonehenge de Victor Gonzalez Couso

Pues bien. Hasta aquí he expuesto el resultado de mis investigaciones (y las investigaciones de muchos científicos) sobre la “pre-historia” de la humanidad en relación a la enfermedad, que es lo que se supone que la medicina ha venido a erradicar.

¿Qué te ha parecido? ¿Te queda alguna duda o confusión? ¿Tienes ganas de enfrentar lo que he argumentado en este escrito? ¡Pues anímate a plasmar tus impresiones en un comentario aquí abajo!

En la siguiente publicación avanzaremos un poco en la historia y tratará sobre el nacimiento de la medicina como tal.

Muchas gracias por acompañarme hasta aquí.

Un abrazo y hasta pronto.

Diana Valeria*

Vídeo

Bueno, antes de irme, quiero dejarte un documental. No creo que lo que expone sea absolutamente cierto, pero es lo más aproximado que por el momento he encontrado. Espero que, a pesar de contener información no del todo fiel, lo disfrutes.

Bibliografía:

Futuro primitivo, de John Zerzan

El ayuno racional, del Profesor Arnold Ehret

Digestive Diseases, de Albert I Mendeloff